Raramente desperté con los ojos abiertos. Entonces por un instante creí que todo había sido un sueño con sabor a realidad. Te sentí en mi, como no recordaba hacerlo. Creo que en el fondo te extraño y entre mis nubelosas fantasías, vuelvo a verte, proclamando tu nombre. Pero tú, ¿lo imaginas? no lo creo, es más, ni te has fijado en lo mucho que has sembrado en mi, incluso antes de tu partida. Ahora ya sigues otro camino, otro andar y yo he quedado atrás, como los recuerdos que una vez dijiste nunca olvidar. No estoy triste, ni melancólica. Sólo pienso que en algún momento una sonrisa esbozara en mi rostro y ahí, inmerso, en ese gesto de autosuficiencia y compasión, te encontraré, entonces y contra todo, te hallaré al final. martes, 8 de junio de 2010
Luna
Raramente desperté con los ojos abiertos. Entonces por un instante creí que todo había sido un sueño con sabor a realidad. Te sentí en mi, como no recordaba hacerlo. Creo que en el fondo te extraño y entre mis nubelosas fantasías, vuelvo a verte, proclamando tu nombre. Pero tú, ¿lo imaginas? no lo creo, es más, ni te has fijado en lo mucho que has sembrado en mi, incluso antes de tu partida. Ahora ya sigues otro camino, otro andar y yo he quedado atrás, como los recuerdos que una vez dijiste nunca olvidar. No estoy triste, ni melancólica. Sólo pienso que en algún momento una sonrisa esbozara en mi rostro y ahí, inmerso, en ese gesto de autosuficiencia y compasión, te encontraré, entonces y contra todo, te hallaré al final. viernes, 21 de mayo de 2010
Mentiras a Sueldo
Emocionada y sin palabras. Así quedé luego de ver mi nombre en la lista de contratados con el grado de RAC (Representante de Atención al Cliente). Pasé una capacitación exhaustiva de selección para Atento, empresa service para el más grande circo comunicativo del Perú: Telefónica Móviles. Poco a poco, tuve que empaparme de mil temas, entre los más torturantes: promociones, planes tarifarios y ciclos de facturación con el fin de atender clientes de diferentes status sociales. "Postpago" dicen. Bueno, mi lado camaneólico y espíritu de ayuda telefónica, me dio la gravedad necesaria para no salir disparada mentalmente. (Luego comprendí q Psicológicamente también necesitaría un tratamiento) . Así que aprendí a la fuerza a adaptarme a los horarios, a la benditas actualizaciones dentro/fuera del refrigerio. Toda una odisea para alguien que hasta el momento tenía trabajos de grado minimamente stándar y por qué no, al margen de la ley. Ahora empezaba un nuevo camino sin final en el largo horizonte, asi que caminante, se hace trayecto al andar.
Lo único que si me crea cierto sabor a "imperialismo" total, es el hecho de darles a nuestro queridos clientes las más increibles historias para que no acceda escapar por la puerta trasera a la competencia. Entre aquellas personas que se convierten en kamikazes de decencia, moral y respeto al consumidor, se encontraba una estudiante de periodismo, la carrera que representa en todos los sentidos a la verdad relativa y cruda, al fin. Esa infiltrada sin gracia era yo. Por menos importante que parezca lo real a estas alturas, y sobretodo en este laborar, para algo llamado "ética" tenia muchisimo de importante. Eso lo comprendi muy bien una tarde, una de las tantas en que me siento con la Bincha negra y microfoneada, para soltarle lo mejor del repertorio español a unos cuántos peruanos que han olvidado que Movistar es una empresa netamente europea y por lo tanto, ajena a todo a lo nuestro.
Un joven de provincia llamaba consternado informando que no podía comunicarse con su señora madre y no contaba con minutos ni dinero para aumentar credito a la linea. A pesar que era poco lo que podía entender, pues su español era forzosamente hablado, sentía su malestar y preocupación. Solicite sus datos y procedi a verificar la línea. lo habían migrado o cambiado a un plan postpago. Era de un pueblo Moqueguano, donde solo existe una oficina a 200 km. de su hogar. Cansado de mis ensayados argumentos, Me pidió simplemente poder volver a su linea tarjetera (prepago) ya que no entendia muy bien esto de pagar mensual y sobretodo de contar con rpm (red privada movistar) . Traté de explicarle con toda la santa paciencia posible que eso iba a darse sólo apersonándose a "nuestros" centros de atención. Sentí el chillido de su voz exasperada e impotente, diciendome en quechua muchisimas cosas que no comprendía y que, para ser sincera, no quiero enterarme. Le pedí disculpas en mi limeño idioma, por el "inconveniente". Lo único que respondió el hombre fue: Si señorita, lo mismo me dirá el doctor cuando muera mi madre, gracias.
Esa noche no pude dormir, es más, hasta el momento recuerdo con mucha verguenza esa llamada, mi actitud prepotente y la respuesta....aquella que me hace venir a la memoria cómo se habrá carcajeado Pizarro al ver asesinarse a los incas entre ellos.
Lo único que si me crea cierto sabor a "imperialismo" total, es el hecho de darles a nuestro queridos clientes las más increibles historias para que no acceda escapar por la puerta trasera a la competencia. Entre aquellas personas que se convierten en kamikazes de decencia, moral y respeto al consumidor, se encontraba una estudiante de periodismo, la carrera que representa en todos los sentidos a la verdad relativa y cruda, al fin. Esa infiltrada sin gracia era yo. Por menos importante que parezca lo real a estas alturas, y sobretodo en este laborar, para algo llamado "ética" tenia muchisimo de importante. Eso lo comprendi muy bien una tarde, una de las tantas en que me siento con la Bincha negra y microfoneada, para soltarle lo mejor del repertorio español a unos cuántos peruanos que han olvidado que Movistar es una empresa netamente europea y por lo tanto, ajena a todo a lo nuestro.
Un joven de provincia llamaba consternado informando que no podía comunicarse con su señora madre y no contaba con minutos ni dinero para aumentar credito a la linea. A pesar que era poco lo que podía entender, pues su español era forzosamente hablado, sentía su malestar y preocupación. Solicite sus datos y procedi a verificar la línea. lo habían migrado o cambiado a un plan postpago. Era de un pueblo Moqueguano, donde solo existe una oficina a 200 km. de su hogar. Cansado de mis ensayados argumentos, Me pidió simplemente poder volver a su linea tarjetera (prepago) ya que no entendia muy bien esto de pagar mensual y sobretodo de contar con rpm (red privada movistar) . Traté de explicarle con toda la santa paciencia posible que eso iba a darse sólo apersonándose a "nuestros" centros de atención. Sentí el chillido de su voz exasperada e impotente, diciendome en quechua muchisimas cosas que no comprendía y que, para ser sincera, no quiero enterarme. Le pedí disculpas en mi limeño idioma, por el "inconveniente". Lo único que respondió el hombre fue: Si señorita, lo mismo me dirá el doctor cuando muera mi madre, gracias.
Esa noche no pude dormir, es más, hasta el momento recuerdo con mucha verguenza esa llamada, mi actitud prepotente y la respuesta....aquella que me hace venir a la memoria cómo se habrá carcajeado Pizarro al ver asesinarse a los incas entre ellos.
viernes, 7 de mayo de 2010
El arte de Comunicar
Siempre he creido que no soy buena para las matemáticas. Mamá dice que es un complejo mio, el no sentirme interesada por las leyes de la ciencia y derivados. Quizá no tenga razón. Quizá no he nacido para lo racional y logico del mundo, por ello soy asi, tan descuadrante, tan libre, tan yo simplemente. Eso lo he comprendido, desde el primer dia que se me ocurrio seguir la carrera de comunicaciones, dejando de lado todo lo designado por el destino familiar. Todo el mundo hablaba de lo halagador que seria verme con un moño bien profesional y lentes claros, en medio de mil niños alrededor haciendo las coreos de la novicia rebelde. Mucho Nubeluz pues. Solo una vez soñe que era maestra y a los pocos segundos, quize llorar, para desahogar o mejor dicho canalizar la ansiedad de ser una marioneta (porque asi me sentia). Y no es que ser profesora sea algo que esclavize mi mente, no, sino que hay momentos en la vida en que el corazon te dicta un escrito y todo el universo se confabula para que se cumpla. Eso lo pude ver claramente cuando decidi ser comunicadora. Aunque para ser sincera, no fue toda una revelacion divina mi seguimiento, sino que llevo tiempo de pruebas, luchas y mucha voluntad. Años y experiencia me han dado a descubrir nuevos mundos, nuevas maneras de ver la carrera como un nectar, una dulce obsesion, a la cual no temo entregarme con todo el corazón.
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