2004. (Dos días después de mi cumple)
Mi padre cansado de mis tantas locuras con premeditación decidió matricularme en un cursillo de inglés, pero lejos de lo que yo, hasta ese momento, conocía: San Isidro. La academia donde estaba para, según yo, estudiar e ingresar por fin a la universidad, me accedía el horario para dividirme y terminar ambas cosas. Al principio me pareció una locura, pero luego lo fui asumiendo como una interesante duación de conocimientos así que me mande con todo, a la aventura de ser una biestudiante. Conforme fue pasando el tiempo, las clases se hacían mas intensas y mi tiempo era resumido a viajes en combi, separatas, videos norteamericanos y almuerzos en taper.
2005. Abril. La mayoría de mi salón se dispersó por problemas en el horario, así que solo opté por ir más tarde de lo normal. En ese lapso, quise trabajar para saborear la cuasi independencia: repartía volantes para el instituto donde estaba. Llegaba sudando a clases, cansadísima de haber recorrido mitad de Lima, con 3 folletos en la mano y el afán de meterlos bajo la puerta de cada habitante en la ciudad. Dormía en los baños y en los recesos me ponía al día en los cursos de la academia. Los días transcurrían sin penas ni glorias, hasta q una tarde con sol escaso, pocas palomas en los jardines y muchos alumnos, logré ver en mi clase, a aquel joven de aspecto gracioso, con la melena negra y ensortijada, gorro rojo azulino, pantalones jeans strech y una casaca ploma con toques naranjas…era (o bueno, es) blanquísimo, con una sonrisa retorcida y unos lentes negros que tapaban esos grandes ojos marrones intensos que guardaban secretos, envueltos en pura melancolía. Tenía 21 años pero aparentaba muchísimo menos. Amaba el heavy metal, los muñecos GiJoes y se vanagloriaba de tener el nombre de la estrella M. Brandon. Sabia el inglés como ninguno, así que nunca entendí porque estudio nuevamente. Siempre llevaba consigo una cadena de llaves para sólo una puerta. Supuse que era la imagen de la rebeldía, de esos chicos que llegan a las aulas solo para ver a las niñitas pitucas y con gracia, entablar una conversación y por qué no, algo más. Pero su actitud me descuadro, era el pata bacán que te habla sin discriminaciones, que mira tu carita mestiza pero no se burla si vives en San Pepino o Santa Cachucha, total, si no hubiese sido así, definitivamente no estaría contando nuestra historia.
2005 (Mayo – 26 Setiembre) Vacilón, Risas, Conversaciones de Ratas y pelas. A eso se resumían los meses que charlábamos sin parar, haciendo traducciones raras, como la de Nelly Furtado: “I like a bird”, según yo: me gusta el pájaro; según el inglés americano y decente: como un pájaro. Recuerdo también las benditas conferencias, nos sentábamos atrás a observar todo y después a chararear en voz alta los errores, de lo mas críticos. Era genial, como dos niños en plena conquista amical, sonriendo al mundo y sus desaires.
2005 (28 de setiembre – 5:00pm)
EL internet fue el cúpido aquel día, donde luego de una confusión bastante obvia, nos dimos cuenta que algo había sucedido en nuestra amistad, sin querer nacía en nosotros una unión única y ciertos complementos interesantes que dejamos de lado, sin saber. Con la determinacion a flor de piel, decidimos ser: amienamorados (Dícese de la fusión entre ser super amigos y enamorados a la vez)
(Días después)
Salimos de una última conferencia, con ella, sellábamos el final del año y del curso. Felices y con el silencio de nuestra nueva relación, fuimos a comer algo, unas galletas de soda victoria por así decirlo, que fue el culpable del primer beso, uno que recordaré por siempre, por ser el más tierno y sobretodo el más inocente que he podido experimentar hasta ahora. Sentí tantas mariposas multicolores en el cabeza, estrellitas llenando el frio cielo limeño y un extraño sabor a ese mal, del que todo el mundo huye espantado al oír su nombre: amor. ¿Sería eso en realidad? ¿A los inmaduros 18 años? ¿Y si no era eso, que me hacia mirar a sus ojos profundos y decirle te quiero, con lágrimas de emoción y un nudo de ternura en la garganta? ¿Qué rayos? Y él… ¿Qué sentiría? ¿Qué pasaría por tu mente mi querido coliflor? Bueno o no, tiempo después las respuestas llegaron solas y con un carruaje fúnebre detrás.
(Si continuaré, es mi deber)
¡¡qué chévere tu blog!! :D Lástima que aquí no haya la opción "me gusta" como en el Facebook xD .... Muy interesante este post, pero me quedó una duda: ¿en qué academia y a qué universidad ibas a postular?
ResponderEliminaremm aya verdad! no di ese dato: en la decana de america, a la carrera q siempre me apasionara: ciencias de la comunicacion!! :D
ResponderEliminar:O ¡wow! ¡igual que yo! ¡qué coincidencia! jejeje... yo ESE MISMO AÑO postulé las dos veces y también a Comunicación social como le llaman allá... ya te imaginarás los resultados y como llegue a parar en el "Arca de Noé" xD .... no seguir insistiendo es una de las cosas de las que me arrepentiré toda la vida
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